Archive for the ‘Lagunen txokoa’ Category

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Ardotxi eta biok ehizean / Xabier Oleaga

2006/04/03

Perrocazador

Ardotxirekin hainbat arlotan egin dut topo. “Egin” egunkarian lehen aldiz, Gaindegian azkenik. Oraindik ere ezina egiten zait Gaindegiaz gogoratzea Ardotxiz gogoratu gabe.

Baina solemnitateak eta kontsiderazio sakonak alde batera utzita, Ardotxiz oso gutxi ezagutzen den fazeta batetaz hitz egin nahi dut. Ehizarako afizioa ere konpartitzen nuen Ardotxirekin. Urrian eta azaroan goizeko hiruretan jeiki eta Aranoko uso-pasako postuetara egin genituen bidaiak ditut gogoan. Kotxez Aranora iritsi, handik hiru ordu laurden oinez mendian zehar, gabaz. Zozketa egiten zen gunera iritsi, eta tokatzen zen postuaren arabera, beste ordubete-edo mendian zehar, gabaz, postura iristeko. Uso gutxi suertatu zitzaizkigun urte hartan. Hori bai, hizketaldi luzeak, zahatoko ardoa, Idiazabalgo gazta eta fueta… Ehizako afizioa bera eztabaida-gai ideologiko genuen… nola ez Ardotxirekin!. Ezina zen eztabaida ideologikora ez eramatea edozein gai berarekin. Kontraesan bezala bizi genuen biok. Alegia, ehizarako gure joera primarioa eta naturarekiko harreman depredatorioa nola uztartu, beharrik gabe afizio hutsarengatik egindakoa… Azkenean biok utzi genion ehizara joateari, bakoitzak bere aldetik, tentazioaren eragina biok aitortzen bagenion ere elkarri.

Eta zenbat maite zuen ama, bere ama alarguna. Zein maitasunez hitz egiten zuen bere amaren sukaldaritzako trebetasunaz. Guk ehizatutako usoak prestatu zizkigun behin, txokolatez egindako saltsa gozoz. Ez zait inoiz ahazten.

Beti arte, Ardotxi, lagun ona.

Xabier Oleaga

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Zutaz oroitzean / Agurtzane

2006/03/28

Adarra xm

Zutaz oroitzean

ukabila jasotzen dugu,

feminismoaren ikurra marrazten,

eta mendi garaietako zeru aldean bilatzen

zure begien urdina

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Agian / Joxerra Bustillo

2006/03/28

Agian

Bizitzaren barrikadan

Bibotedun batekin topo egingo dut;

“Epeleko” tabernan

Lagun batekin menua eta kafea hartuko ditut,

Edo aldizkari batean

Iraultzari buruzko artikulu luze bat irakurriko dut,

Baina ez dira gauza bera izango.

Aldapatik bustillo txikia

Agian,

Mahaiaren alboan

kazetari batekin eztabaidatuko dut gure herriari buruz;

Udaberri bete-betean

Adarrara igoko naiz adiskide batekin,

Edo urrunean

Beltzez jantzitako gizon bat ikusi ahal izango dut,

Baina gauza bera ez dira izango.

Joxerra Bustillo Kastrexana

(Urnieta, 2006-03-12/24)

 

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Agur eta ohore, lagun zaharra / Bikila

2005/05/01

No hace demasiado tiempo, eran los supervivientes de la, por unos llamada “guerra civil” y por otros, la “revolución y contrarrevolución” del 36, los que nos abandonaban. Y aunque todavía, por suerte, queda alguna y algún longevo de aquella extraordinaria generación, empiezan a golpearnos cual fuerte chaparrón, las pérdidas de la que soportó (soportamos) activamente las dos décadas que duró el crepúsculo de la dictadura franquista (¿Cuántos seremos los que nos acordamos todavía del impactante y brillante folleto del mismo titulo que escribió nuestro inolvidable Ernest Mandel?) y la llamada “transición democrática”.

Es ley de vida, aunque la muerte, las más de las veces llega antes de lo esperado. Y sobre ella caben muchas reflexiones, tan complejas como las leyes que rigen la vida misma. Recuerdo las reflexiones de León Trosky sobre la muerte, desde la perspectiva de un ateo materialista dialéctico. Al fin y al cabo, lo mismo que la persona religiosa intenta encontrar el sentido de su vida y previsible muerte en los designios de Dios, el ateo trata de dar sentido a su vida sobre presupuestos racionales. La militancia revolucionaria es una forma de dar sentido a nuestras vidas. Cuando ésta acaba a resultas de esa actividad, adquiere un tono épico, incluso heroico. Todos recordamos con especial cariño al camarada, el colega, que cayó abatido en el fragor de una manifestación, una huelga, una insurrección, una revolución. Incluso, en las mazmorras, como consecuencia de la tortura o de una represión asesina. Los que hemos desarrollado una militancia internacional, además de internacionalista, tenemos camaradas caídos en toda clase de geografías y circunstancias.

A los más, nos ha tocado vivir una época en la que mantenemos como podemos nuestras convicciones revolucionarias, desarrollando una actividad políticamente contestataria e intelectualmente crítica, en el marco de una sociedad consumista y aburguesada, donde no hace mucho tiempo, se proclamaba a los cuatro vientos “el fin de la Historia”, y por tanto el fin de la utopía, de toda pretensión de propiciar una transformación revolucionaria de la sociedad. El capitalismo y la democracia representativa, serían según dicha proclama, la culminación de la sociedad y del genero humano.

Ardotxi, se rebelaba contra esa sentencia. Desde su sindicato LAB, dirigiendo su revista teórica Iraultzen, analizaba las contradicciones de la sociedad capitalista, abogaba por un cambio profundo, trataba de fortalecer la conciencia y la actividad de la clase trabajadora vasca. Ciertamente, muchas de sus opiniones las decía sólo en privado, en el círculos de sus íntimos, aunque de vez en cuando se desahogaba en artículos de opinión de Gara y Berriak, en los que mostraba su desacuerdo con la línea marcada por la dirección de Batasuna, y sobre todo con ETA, por cuyo cese de actividad abogaba desde hacia muchos años.

Si bien desde hace dos décadas militaba en las filas de la izquierda abertzale, él seguía fiel a muchos de los principios sobre los cuales forjó su anterior etapa militante.

No en vano, Ardotxi formó parte del grupo que tras romper con la estrategia impulsada por ETA, conformó la dirección de ETA VI, que posteriormente (estando él ya en prisión) se fusionaría con la LCR, dando nacimiento a la LCR-ETA VI. Tras la amnistía, volvió a su pueblo natal, Andoain. La cárcel le había dañado la salud. La militancia le supuso perder el trabajo. Soportó dificultades físicas y económicas muy duras, hasta encontrar trabajo como periodista del área socio-laboral en el periódico Egin y, con ello, recuperar la salud. Con el tiempo, dejó LKI y, aunque su principal actividad fue la del periodista militante, ligado a la izquierda abertzale, jamás cortó sus lazos con los viejos camaradas. Personalmente mantuvimos estrechas relaciones, discusiones y no pocas coincidencias en lo relativo a la situación política de Euskadi, sus posibles salidas, y las tribulaciones que sufre la izquierda, llámesele abertzale, alternativa, revolucionaria. La que no ha tirado la toalla, aunque orgánicamente se encuentre fraccionada e incluso dividida en diferentes organizaciones. Personalmente siempre he tenido en gran estima mantener lazos de amistad y comunicación entre militantes de distintas opciones políticas. Ardotxi era uno de ellos.

No esperábamos su muerte. Le sorprendió paseando con su hija por la apacible Donostia, en un día repleto de turistas que disfrutaban de la cercanía de la montaña y el mar.

¡La montaña! En ella compartimos más de una aventura, pasando propaganda y personas por la frontera pirenaica. Preparando acciones antifranquistas, o disfrutando de la naturaleza. Sus cenizas vuelan ya al viento en el monte Adarra.

Agur eta ohore lagun zaharra.

Joxe Iriarte, Bikila

Viento Sur, mayo de 2005

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Bertsoak / Jokin Sorozabal

2005/03/31

21Ardotxi

Itxaropenaz mintza dezagun,

denok baitugu merezi!

Gure lagunak “adio” esanda

Borrokalari ta LAB-kideak

gintuen guztiok hezi!

Berak zigun erakutsi!

Gure ekina da eutsi (berriz)!

Askatasuna lortua badu

helmugarako hain gutxi!

Euskal Herria libro izango da

zin dagizugu Ardotxi (berriz)!

Jokin Sorozabal

18Ardotxi

[Argazkiaren iturriak : Argazki Press, Andoaingo Omenaldia]

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Asuntos pendientes / Joserra Bustillo

2005/03/30

En la agenda de políticos y responsables institucionales hay un apartado de «asuntos pendientes», que en el caso vasco sigue ahí, enfrente de las narices de Ibarretxe, Sanz, Zapatero, Chirac… sin que parezca existir inquietud alguna por solucionarlo. Parece que la misma existencia de ese apartado les otorga un plus de glamour político, ya que la opinión pública está siempre a la expectativa por ver si algún día consiguen resolver alguno, como el de normalizar la vida política de Euskal Herria, por ejemplo. En la agenda personal de Joserra Goikoetxea, como en la de todos y cada uno de los que venimos a este mundo, también han quedado asuntos pendientes en la hora de su despedida.

Esa novela que reescribía en euskara, ese artículo sobre la situación política, esa comida para hablar de Gaindegia, esa subida al AdarraŠ Lamentablemente todos ellos quedarán pendientes, pero en el caso de la agenda de Ardotxi eso es una anécdota. Su agenda estaba tan repleta de asuntos resueltos, su vida ha estado tan ligada a la de este pueblo, a Agurtzane, Garazi y Maddi, que poco importa que dejase sin rematar algunas cosillas.

Su espíritu crítico, su troskismo euskaldun, eran sello inconfundible de su personalidad. Siempre atento a lo que ocurría en su país, se nos ha ido sin ver concretado su sueño de una Euskal Herria soberana, una izquierda abertzale fuerte, unida y plural, una clase trabajadora dispuesta a avanzar con decisión. Hasta en su última hora ha sido fiel a su manera de ser. Siempre en la calle, en las luchas obreras y políticas, pulsando lo que sentían los corazones cerca de las barricadas, intentando explicar qué sucedía, hacia dónde se dirigían los acontecimientos, combinando la práctica con la teoría, como marxista que era.

Para nuestra desgracia, gentes como Ardotxi ya no están de moda en nuestro país. Ahora lo que prima es el político profesional, el periodista obediente, el funcionario dócil. El no fue nada de eso. Con sus equivocaciones, con sus berrinches, con sus afiladas críticas, Joserra alumbró el camino a quien quiso escucharlo, nunca se dejó llevar por las posturas cómodas y se mantuvo fiel a dos ideas básicas: Euskal Herria y el socialismo.

Cuesta mucho subir a la cima con dignidad, sin rodeos, mirando de frente. El lo ha conseguido; los demás seguiremos intentando completar el recorrido sin dejar demasiados asuntos pendientes. Nos vemos en Eteneta.

Joserra Bustillo

Gara, 2005-03-30

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Ardotxi, mila esker / Joxean Urkiola

2005/03/30

Por conocerte, por tus interminables charlas donde todo estaba en cuestión, tus aportaciones, opiniones críticas. Militante fino, trabajador incansable, amigo. Será imposible olvidar tus con- versaciones en el bar, en la gela, cualquier sitio era bueno para opinar sobre lo que pasa en este país y su futuro, o tus fotos y tantas luchas obreras que nos has contado en tu nuestro “Iraultzen”. En estos tristes momentos alzamos una copa de buen vino en tu recuerdo.

Joxean Urkiola, Donostian

Gara, 2005-03-30